No tuvo una crianza a lo tradicional y aunque en su caso, alejado de mama, Ronny Mauricio se las ingenió para ser un buen estudiante y alcanzar el primero de sus grandes sueños: Una firma para el béisbol.
La vida lo golpeó desde que era un “bebe”, su madre Santa Martínez residía en San Cristóbal y su progenitor, Carlos Mauricio vivía en San Pedro de Macorís y quien de ninguna manera quería soltar a su muchacho.
La moneda cayó del lado del papá y Mauricio, quien había nacido en Batey Alemán se quedó con su padre y su abuela Lidia Remigio, esta última era una de sus motores, se encargó de su crianza y quien según expresa el propio grandesligas, hasta se quitaba los alimentos de la boca para dárselo a él.
Entre viajes desde batey Alemán a San Cristóbal y viceversa se crió y desarrolló Mauricio con costumbres diferentes y hasta con falta de hambre, pero esto no fue óbice para que siguiera hacia adelante en sus propósitos.
“La situación era muy difícil, mi papá nunca quiso que sea mi mama quien me tuviera, el peleó y peleó hasta quedarse con mi crianza”, expresó Mauricio tras participar en el Palco de Grandes Ligas del Listín Diario.
“Por más que mi mamá quiso tenerme y cuidarme, el no permitió que me quedara en su hogar en San Cristóbal, me dicen que una vez que robó estando yo en pañales y allá se apareció y fue y me buscó”, externa el pelotero, quien anoche debutó con el Licey.
Pero Mauricio ya mientras crecía en su niñez se pasaba etapas especiales como Semana Santa, en ocasiones navidades, vacaciones escolares con su progenitora.
“La vida no fue fácil, muchas veces las personas te observan bien, con magníficos vehículos y jugando en Grandes Ligas, pero nunca saben ni analizan los sacrificios que pasamos muchos peloteros a lo largo de su nuestra niñez”, señala el pelotero de 25 años.
“Mi papá tiene muchos más hijos, pero él era loco conmigo, yo como que era su preferido, nunca quiso soltarme, me quería cuidar él”, agrega el utility de los Mets, quien quedó impresionado y se motivó a jugar al béisbol por su padre.
En ocasiones su papá viajaba a Antigua y ahí residía con su madre.
Mauricio tuvo una estadía efímera con los Mets, solo 59 turnos con 14 hits, ha accionado entre la antesala y el campocorto, pero esas posiciones tienen como propietarios a Francisco Lindor y Bo Bichette.
El dominicano bien pudiera intentar jugar en los jardines con la finalidad de expandir el abanico de opciones para mantenerse en Grandes Ligas.
Al principio no le agradaba tomar guantes en los jardines, pero pudiera hacer el intento.
Fuente: Listín Diario

